El 8 de marzo de cada año se conmemora el Día Internacional de la Mujer.
Este acontecimiento se origina en las manifestaciones realizadas por las mujeres de principios del siglo XX en Europa y en Estados Unidos. Su objetivo: reclamar mejores condiciones laborales y el derecho de sufragio.
El primero fue una gran marcha de trabajadoras textiles en el año 1857 miles de mujeres marcharon en protesta por los bajos salarios y las largas jornadas de trabajo.
A esto se sumó el incendio de la Cotton Textile Factory, en 1908, y el de la fábrica Triangle Shirtwaist, en 1911, ambos en Nueva York. En el año 1910 se realizó la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en las que se propuso la instauración del "Día de la Mujer Trabajadora" y, en 1971, la Asamblea General de las Naciones Unidas "invitó a los Estados a declarar, conforma a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
El 8 de marzo es un día de manifestaciones en todo el mundo y la ocasión de reivindicar la igualdad y de hacer un análisis de la situación de las mujeres, de reconocer los logros y los avances y evaluar nuevos caminos para seguir mejorando la participación igualitaria de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural.
Si bien las mujeres corresponden a la mitad de la población chilena, el registro de su participación en la historia colonial y republicana ha sido una materia de preocupación reciente.
La participación de las mujeres en ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos ha estado ausente de buena parte de los grandes relatos de la historia del país. Hasta hace dos décadas atrás, el escaso registro de su actividad era más bien de carácter irregular y anecdótico concentrándose, por ejemplo, en biografías de mujeres destacadas, el llamado "registro compensatorio"; en apologías de ciertos estereotipos femeninos, tales como la descripción de la "mujer araucana", la "mujer campesina", "la mujer aristocrática"; o en la elaboración de relatos que presentaban la historia de las mujeres sólo como un proceso complementario, y no constitutivo, de la historia nacional.
No obstante, desde la década de 1980, una nueva generación intelectual, compuesta principalmente por mujeres comprometidas con la ampliación de la historia social, ha estado desarrollando una especialidad conocida como historia de la mujer. La aparición de tesis de grado, artículos y libros, buena parte de ellos auspiciados por organizaciones feministas, interrogan el pasado de las mujeres y han dado a luz nuevos conocimientos, más allá de la historia de la familia, sobre una amplia y variada gama de temáticas como la historia de las organizaciones políticas, la historia de la educación y el trabajo, la sexualidad, la legislación y la demografía en los más diversos periodos de la historia del país. Desde mediados de la década de 1990, el avance de dicha especialidad ha revelado que es más preciso hablar de historia de las mujeres, pues los estudios que privilegian la investigación sobre el pasado femenino dan cuenta que ellas participan en amplias esferas de la vida social y son protagonistas de fenómenos históricos de larga duración como la constitución del mercado laboral, la familia urbana, la cultura material o la construcción del Estado moderno.La historia de las mujeres es una especialidad que forma parte de la renovación que ha experimentado el desarrollo de la investigación histórica en Chile y se ha fortalecido gracias a la creciente producción académica local.
Se ha enriquecido a través de los debates internacionales relativos a historiografía y ciencias sociales, particularmente, por medio de la incorporación de la perspectiva de género, herramienta central para la visibilización de las mujeres y reinterpretación de la supuesta universalidad del pasado histórico que, hasta ahora, conocíamos.
Entre la producción sobre historia de mujeres en Chile, los intereses se han concentrado en diversas áreas de estudio: mujeres en espacios "públicos", mujeres y política, mujeres y trabajo, y mujeres, cultura y vida privada.
Los hallazgos, el uso de fuentes desconocidas y la relectura de fuentes tradicionales son los principales aportes de esta especialidad que, si bien en un comienzo nació con el objetivo primordial de reparar el desconocimiento sobre el pasado femenino, hoy también contribuye de manera sustantiva a la comprensión integral de la historia chilena.
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